Pelecanos, el cronista fiel.
El jardinero nocturno, George Pelecanos, Ediciones B.
Nadie duda de que varios de los grandes novelistas norteamericanos actuales se encuentran ligados al género negro. Alguno de los mejores escriben un tipo de novela negra que, si se nos permite, podríamos llamar "documentalista". Han pasado muchos años investigando los comportamientos de los policias, estudiando los procedimientos que se siguen en una investigación y, sobre todo, intentando comprender las motivaciones que mueven a unos y a otros en las tramas que solemos encontrar en la novela negra. Deudores de la obra maestra de Truman Capote, A sangre fría, tratan de mostrar de la forma más realista posible el mundo de la delincuencia y de quienes tienen que lidiar con ella. Su compromiso con la verdad tiene una virtud inmediata: no caen en el estereotipo, ni dividen el mundo entre buenos y malos. Y sin embargo, los mejores consiguen recrear el mundo que conocen mediante la literatura, de un modo que nos permite conocerlo mejor, hasta el punto de mostrarnos no sólo lo que sucede, sino también sus causas. Y George Pelecanos, autor de más de doce novelas y coguionista de una de las mejores series de televisión de todos los tiempos (The wire), es uno de los genios de este género.
Muchos dicen que la nueva novela de Pelecanos es su obra maestra. No lo sabemos porque no hemos léido todas, ni siquiera la mayor parte. Desgraciadamente su obra no ha empezado a publicarse hasta hace poco y ojalá continue este primer impulso. Pero sin duda, el listón está alto. El jardinero nocturno sitúa la acción en la ciudad de Washington D.C. que tan bien conoce. Allí, una serie de asesinatos no resueltos veinte años atrás, vuelven a la actualidad por una nueva víctima que presenta las mismas características que las víctimas del pasado: jóvenes adolescentes cuyo nombre es un palíndromo, es decir, se lee igual si empiezas por delante o por detrás. Los policías que en su momento no pudieron resolver aquellos casos tendrán que volver a enfrentarse con un caso complejo y con su propio pasado, del que todos son conscientes que no han podido tomar distancia y sigue ahí, esperando poder rendir cuentas.
Carofigilio, el abogado legal.
El pasado es un país extranjero , Gianrico Carofiglio, Ediciones Plata.
Una de las virtudes de la novela negra es que resulta muy difícil que el autor esconda sus preferencias, sus intereses y su manera de ver el mundo. Las tramas que encontramos en estas novelas tienen tanto calado humano y social que resulta prácticamente imposible que quien la escribe pueda (y quiera) adoptar un punto de vista aséptico y objetivo. En la elección de las historias, en el enfoque de los protagonistas y en la resolución de los conflictos presentados el autor revela lo que más le interesa: a veces mostrar el lado más sórdido y oscuro de la sociedad, otras veces describir la naturaleza de personas que traspasan los límites de lo que se considera humano. Pero en casi todas las novelas negras el autor intenta enfrentarse a planteamientos radicales relacionados con la justicia y la verdad. En el caso del italiano Gianrico Carofiglio, se nota que procede del mundo de la judicatura, no en vano su protagonista habitual, Guido Guerrieri, no es un policía, sino un procurador (una especie de abogado del Estado) de la ciudad italiana de Bari. Pero sobre todo se notan sus ideales, fundamentalmente aquellos que se ponen en juego ante la certeza de que aquellos que se dedican a promover e impartir justicia, quizá deberían albergar convicciones más justas en su corazón.
Con El pasado es un país extranjero, que se llevó al cine en 2008, Gianrico Carofiglio abandona provisionalmente las andanzas del abogado Guerrieri, el protagonista de sus novelas anteriores, un tipo que nos conquista por su integridad y su capacidad para empatizar con los más desfavorecidos. Aquí relata la historia de un joven de familia acomodada que, tras conocer a un tipo atractivo y peligroso, se introduce en los vericuetos del juego ilícito, donde al tiempo que hará una gran fortuna, comienza a notar como crecen los riesgos. En paralelo, se cuenta también la investigación que un joven Carabinieri realiza acerca de unas violaciones que están sucediendo en la ciudad de Bari. Una investigación que le acercará poco a poco, hasta que confluyan, a ese joven que se arriesga por los territorios de la delincuencia.
Jens Lapidus, el de los bajos fondos.
Dinero fácil, Jens Lapidus, Editorial Suma de Letras.
¿Qué tenemos los lectores de novela negra que nos apasionan los escritores nórdicos? En los últimos años han triunfado escritores procedentes del Norte de Europa de muy diverso pelaje. Henning Mankell o Karin Fossum, son sólo alguno de los ejemplos que vienen a la memoria, aunque nadie podrá decir a estas alturas que no conoce los best-seller de Stieg Larsson. Si aceptáramos que la novela negra, entre otras cosas, manifiesta la diferencia entre la imagen que una sociedad quiere mostrar y la que realmente encontramos al introducirnos en sus callejones más tenebrosos, podríamos encontrar una explicación al auge de la novela negra nórdica. Porque no hay sociedades que transmitan una imagen más sólida de justicia social, armonía y civismo que las del Norte de Europa y, sin embargo, parece ser que no todo es tan idílico como aparenta (de hecho, nunca lo es). Desde la pareja formada por Maj Sjöwall y Per Wahlöö la literatura negra no ha hecho más que crecer en Suecia y ahora llega a nosotros la primera novela de un autor sueco que promete más de lo mismo. Hay quien dice que su estilo recuerda al del gran Jim Thompson en 1280 almas. Y es que hasta el nombre suena bien: Jens Lapidus.
Como hasta ahora sólo hemos podido leer por encima a Lapidus, vamos a referirnos a lo que sabemos de él. En sus novelas, el siglo XXI ha llegado a Suecia. Esa sociedad un poco anodina en la que la alteración de la normalidad se veía con horror y espanto, ha mutado rápidamente. A los bajos fondos de Estocolmo han llegado también los conflictos que acompañan a las personas para las que el presente es un combate y el futuro un lugar sin esperanza. En DInero fácil se juntan tres personajes marginales: un traficante de drogas latino, un matón yugoslavo que intenta mantener la custodia de su hija y un taxista que desea pertenecer a las clases más altas de la sociedad. Un objetivo común les incitará a aliarse: vengarse de un capo de la delincuencia al que consideran responsable de gran parte de su desgracia.
Jean-Pierre Perrin, la crítica del poder.
El paraíso de las perdedoras, Jean-Pierre Perrin, Editorial Umbriel.
En muchas ocasiones el género negro se sitúa en un escenario que le resulta bien conocido: los territorios del poder y la política. Y es que no sólo la corrupción política es un tema muy jugoso para esta literatura. Las relaciones entre el poder y la sociedad son, si cabe, más interesantes. Porque hay un ingrediente fundamental en gran parte de los clásicos de la novela negra: la degradación de las personas cuando asumen algún tipo de poder o, dicho de otro modo, las conflictivas relaciones que existen entre la moralidad y la política. A todos nos vendrán a la memoria varios libros que exploran estas conexiones, pero aquí vamos a citar una novela francesa recién publicada, escrita por un periodista francés que conoce de primera mano los entresijos de la actividad política. Sin llegar a la profundidad de esa obra maestra del cine que se llama Syriana, Jean-Pierre Perrin nos ofrece en El paraíso de las perdedoras una interesante descripción de los males que asolan esa zona candente que es actualmente el Golfo Pérsico.
Tras caer en desgracia por las escuchas ilegales del gobierno francés presidido por Francois Miterrand, el agente Grenadier vive en un emirato del Golfo Pérsico dedicado a entrenar a la guardia personal del príncipe heredero. Allí disfruta de una vida disipada y puede olvidar los fracasos de su vida anterior. Pero tras inmiscuirse en la desaparición de una joven chiíta de dieciséis años, que coincide con la visita de dos parlamentarios franceses a la zona, su vida empieza a tomar una nueva dirección. Y a enfrentarse a un peligro inminente, cuando descubre que sus compatriotas están dispuestos a todo con tal de conseguir un suculento contrato con las autoridades de Arabia Saudí.
Andrea Camilleri, el viejo zorro.
Ardores de agosto, Andrea Camilleri, Editorial Salamandra.
Uno de los grandes iconos de la novela negra y policiaca es la figura del detective resabiado, endurecido, de vuelta de todo, pero con una extraordinaria habilidad para comprender los comportamientos humanos más extraños y para descubrir lo que se esconde tras los misterios más indescifrables. El comisario siciliano Salvo Montalbano es uno de los personajes actuales que más se acerca al canon clásico: un hombre que sigue su propios códigos de rectitud en medio de un entorno ciertamente corrompido, un tipo hosco y algo huraño que recibe bastante soledad como pago por su trabajo, pero sobre todo, un policía bastante ácrata que desconfía de los juegos de poder y que trata siempre de "desfacer entuertos" como diría el Quijote, sin alterar demasiado el orden natural de las cosas (que no suele coincidir con lo que los poderosos esperan). Las novelas de Andrea Camilleri pertenecen a una tradición de novela negra mediterránea, alegre y bastante costumbrista, que es capaz de dirigir al mismo tiempo su mirada, ácida y punzante, sobre los pequeños conflictos de la sociedad.
El comisario Montalbano vuelve en Ardores de agosto, cada vez más reflexivo e introvertido. Salvo se está haciendo viejo y quizá por eso intenta ser más complaciente con su novia de siempre, Livia, aunque no siempre parece conseguirlo. Para estar juntos durante el mes de agosto, Livia se traslada a Sicilia junto a unos amigos, dado que el comisario no puede tomarse las vacaciones. Pronto, lo que esperaban que fuera un verano tranquilo, se ve alterado por la aparición del cadáver de una adolescente escondida en un baúl. La investigación del comisario desvelará que tras esa víctima anónima se esconde una trama más amplia de corrupción política e inmobiliaria.
Otras novelas negras que se han publicado o se publicarán esta primavera:
La encerrona, Eugene Izzi , Ediciones Barataria.
En el viejo Estambul, Petros Markaris, Editorial Tusquets.
No hay que morir dos veces, Francisco González Ledesma, Editorial Planeta.
El silencio de los claustros, Alicia Giménez Bartlett, Editorial Planeta.
También mueren ángeles en primavera, José Luis Ibáñez, Editorial Espasa.
Una llama misteriosa, Phillip Kerr, RBA libros.
La mala mujer, Marc Pastor, RBA libros.
Rosseana, El hombre que se esfumó y El hombre del balcón, Maj Sjöwall y Per Wahlöö, RBA libros.
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Igor Muñiz
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