"Vía revolucionaria" y "Las hermanas Grimes"
de Richard Yates, Editorial Alfaguara.

Richard Yates: el conflicto entre vocación y destino
Febrero 2009

 

“Prefiero ese tipo de historia en que se deja al lector pensando “¿quién tiene la culpa?” hasta que empieza a darse cuenta de que él mismo (el lector) debe asumir parte de la responsabilidad porque es humano y por tanto infinitamente falible.”  
Richard Yates

¡Por fin reeditan Vía revolucionaria! Lo conocimos en 2003 cuando lo editó Emecé y quedamos deslumbrados. Pero durante años tuvimos que reprimirnos de recomendarlo porque estaba agotado. Y esta vez no hay que agradecérselo a la inteligencia de ningún editor, sino al cine, a Sam Mendes y a Kate Winslet que se empeñan desde hace años por llevar esa obra maestra de la literatura del siglo XX a la pantalla. Pero una vez hechos los agradecimientos a la (todavía poderosa) industria del cine, yo recomendaría no ver la película. No al menos antes de haber leído el libro. Es demasiado bueno para aguar su disfrute conociendo la trama de antemano.
           
Richard Yates murió en Alabama en 1992, más bien olvidado. Había nacido en 1926 en Nueva York y con algunos de sus libros conoció cierto éxito de ventas y el reconocimiento y la admiración de sus colegas. Vía revolucionaria fue, de hecho, finalista del Premio Nacional de Literatura en 1961. El ganador de ese año fue nada menos que “Trampa 22” de Joseph Heller. Se lo recuerda también como el redactor de algunos de los mejores discursos de Bobby Kennedy. Muchos aspectos de su vida aparecen reflejados en los personajes de los libros que acaba de reeditar Alfaguara, el mencionado Vía revolucionaria y el no tan famoso, pero no menos brillante Las hermanas Grimes (The Easter Parade) . Al igual que Frank Wheeler (de Vía revolucionaria), Dick Yates fue al frente en Europa durante la segunda guerra mundial y tuvo una vida matrimonial convulsa; al igual que Emily Grimes (de Las hermanas Grimes), trabajó de periodista, de redactor publicitario y vivió en Iowa dentro de la comunidad universitaria, y al igual que casi todos los personajes de sus libros fue un ser atormentado y un bebedor empedernido.

Se suele catalogar Vía revolucionaria como una de las grandes novelas norteamericanas anti-suburbiales y como una crítica brutal al matrimonio. Sí, la sociedad retratada en el libro es la norteamericana de los años 50, obsesionada con la seguridad y la estabilidad; una sociedad que parece haber olvidado el espíritu libre, revolucionario de los fundadores (la presidencia de Eisenhower y la caza de brujas del senador McCarthy). Es verdad que los protagonistas son Frank y April Wheeler, habitantes de una bonita casa en un suburbio, un matrimonio, digamos “en crisis”. Y también es cierto que Yates se destaca por su habilidad para expresar (sobre todo en diálogos) las oscuridades y las complejidades de toda relación de pareja. Sin embargo en una entrevista de 1972, Yates declaró sentirse incómodo con el rótulo de “anti-suburbial” y negaba haber escrito nada “contra” el matrimonio.

Lo que hace grande a Yates es que debajo de las circunstancias históricas de sus personajes, se ocultan problemas universales. Yo creo que su tema no es “el matrimonio” o una crítica del matrimonio burgués, sino más bien el conflicto universal (irresoluble y por eso, trágico) entre vocación y destino. Este conflicto, encarnado en una familia norteamericana de clase media en los años 50 del siglo veinte, se declina como la contradicción entre una vocación juvenil bohemia y un destino adulto burgués o convencional. Frank y April son inconformistas que se han conformado, son jóvenes que se han vuelto viejos. Vía revolucionaria narra una pequeña, torpe, y definitiva revuelta contra esa situación penosa.

En Las hermanas Grimes, se trata en verdad de lo mismo, sólo que esta vez, podríamos decir que “desglosado” en las biografías de dos hermanas, Sarah y Emily. La primera convencional, casada y  con hijos, y la segunda soltera, ilustrada, bohemia. Este libro es de lectura mucho más fácil que Vía revolucionaria. Mientras que en aquel se contaban unos meses en la vida de un matrimonio en más de 300 páginas, en Las hermanas Grimes se cuentan dos vidas enteras en 200 y pico. Pero en un estilo más simple, menos denso, se transmite la misma visión compleja y trágica de las relaciones humanas. Nada más alejado de Yates que la mera “crítica” del matrimonio y la vida burguesa y el encumbramiento y glorificación de la bohemia. La apasionante y terrible historia de Sarah y Emily no recomienda ni descarta camino alguno. Ni, por supuesto, señala culpables.

Santiago Gerchunoff

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