En 2006 Ignacio Martínez
de Pisón consiguió, dos importantes
premios del panorama literario español,
el Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra
de no ficción de temática
policíaca que otorga la Semana Negra
de Gijón y el III Premio Dulce Chacón
de Narrativa Española, por su novela “Enterrar
a los muertos” donde recreaba la
investigación que el escritor norteamericano
John Dos Passos realizó en una España
asolada por la Guerra Civil, buscando las
razones de la muerte de su amigo, José Robles
Pazos. Mientras escribo estas líneas,
el guión que Martínez de
Pisón ha firmado para la película "Las
trece rosas" acaba de perder en la
carrera para obtener el Goya, tras ser
uno de los favoritos al mejor guión
original del año 2007 (quizá no
se lo han dado por ser un guión "original",
es decir, por reescribir una historia ya
conocida). Después de estos
dos trabajos, la editorial Seix Barral
nos entrega ahora el último trabajo
del escritor aragonés, “Dientes
de leche”.
Cabe la posibilidad de que esta novela sea
candidata a obtener algún premio,
incluso puede que llegue a ganar alguno.
La competencia de Martínez de Pisón
como narrador está fuera de toda duda.
La agilidad de su prosa permite una lectura
fácil y rítmica, sin demasiadas
complicaciones para leer de corrido. En ese
sentido, es digna de resaltar la eficacia
con la que estructura internamente los distintos
capítulos del libro. Tal vez sea demasiado
atrevido afirmar esto, pues no tengo ningún
dato para ello, pero tengo la sensación
de que Martínez de Pisón ha
conseguido adaptar con gran solvencia la
estructura de los guiones televisivos de
alguna de las extraordinarias series que
hoy en día están renovando
el lenguaje audiovisual, pues cada uno de
sus capítulos consigue plantear, desarrollar
y culminar una situación dramática
que, al tiempo que hace avanzar la trama
hasta un nuevo punto, tiene una coherencia
interna muy consistente.
Ahora bien, más allá de esta
pericia narrativa de Ignacio Martínez
de Pisón, que ya era conocida, hay
una elección narrativa en esta novela
que la convierte en un hito de la literatura
española contemporánea. Si
ya alguien no estará de acuerdo con
esta afirmación, más controversia
puede generar la siguiente, pues lo que a
mi juicio convierte "Dientes de leche" en
un vértice de la novela actual en
España, es lo que no hace el escritor
o, mejor dicho, lo que todos los lectores
esperábamos que hiciera y, finalmente,
decide no hacer. Me explico antes de que
esta reseña caiga en el oscurantismo.
Cuando el lector observa por primera vez
esta novela supongo que en primer lugar se
fija en la portada, donde un niño
realiza el saludo romano que adoptaron los
regímenes fascistas europeos. Su cara
manifiesta emociones ambiguas. En cierto
modo, el niño nos mira fijamente,
con los ojos muy abiertos, dando a entender
que ese gesto, ese brazo levantado, no parece
tener mucho que ver con él, como si
lo hiciera por obligación, incluso
por miedo. Si esta portada produce algún
interés al lector o si gusta del autor
o si ha escuchado alguna referencia interesante
del libro, tal vez coja entre sus manos el
libro y le de la vuelta, para leer la información
que la editorial ha decidido incluir en la
contraportada. Allí podrá leer
una sinopsis que sugiere que en esta novela
encontrará la historia de un fascista
italiano que viaja a una España en
guerra para luchar en el bando franquista,
de un fascista italiano que renuncia a volver
a su patria, construyendo su futuro en la
España de la posguerra, cuyo destino
permitirá al lector acceder a una “singular
crónica de medio siglo de la reciente
historia española”. Otra novela
sobre la guerra civil, dirá el lector
avezado, después de "Enterrar
a los muertos", después de "Las
trece rosas", parece que Ignacio Martínez
de Pisón ha encontrado un buen filón
como escritor.
Pero no será otra historia sobre la
guerra civil española lo que encontraremos
en "Dientes de leche". Al protagonista
de esta novela, Raffaele Cameroni, lo conocemos
en el contexto de una España en guerra,
su biografía se ve afectada (beneficiada,
sobre todo) por las consecuencias de la guerra,
el vínculo con la mujer que se convertirá en
su esposa procede también de ese momento,
pero la vida de Cameroni que nos cuenta Martínez
de Pisón, la vida de este fascista
italiano, de su mujer y su suegro, de sus
hijos y las esposas de sus hijos, de sus
nietos, no esté absolutamente determinada
por las elecciones que hizo en el contexto
de la guerra civil española, ni por
las consecuencias de la misma. Más
aún, la ideología del personaje,
que era obligado que se manifestara en esa época
no se convierte en la nota dominante de la
psicología del personaje. No contaremos
nada aquí de la trama familiar que
se convierte en el eje sobre el que gira "Dientes
de leche", sólo remarcaremos
otra vez lo más significativo de esta
novela: habiendo elegido personajes que viven
y luchan en la Guerra Civil española,
su destino, el destino de su familia no se
sigue exclusivamente de cómo se posicionaron
en aquella pugna que se convirtió en
signo de los tiempos.
Alguien
con más conocimiento del panorama
literario actual me podrá recordar
novelas sobre la España del siglo
XX que esquivan el espinoso tema de la Guerra
Civil, pero ¿podrá recordar
alguna novela en que, convirtiendo la Guerra
Civil en un escenario fundamental de su trama,
es capaz de permitir que sus personajes no
se vean absolutamente destinados a vivir
en círculo sobre lo que hicieron o
dejaron de hacer en aquellos momentos? Esto,
en mi opinión, es lo que convierte
la novela de Ignacio Martínez de Pisón,
en algo nuevo de la novela española
actual. Al lector corresponde juzgar ahora
si las elecciones que vertebran esta novela
son oportunas, si la distancia que establece
el autor con respecto a la Guerra Civil y
sus consecuencias permiten sentir cierta
empatía por Rafael Cameroni y su familia,
si convertir en secundarios los acontecimientos
vividos en la España en guerra frente
a otros factores que determinan con mayor
rotundidad el destino de una persona es una
decisión acorde a los tiempos que
vivimos. Cada cual tendrá su propia
opinión, pero lo que nadie podrá negar
es el riesgo que ha asumido Martínez
de Pisón. Lo que nadie podrá negar,
en fin, es que "Dientes de leche" será recordada
como una de las primeras novelas que, en
la España del siglo XXI, optó por
trasladar su atención a acontecimientos
distintos de la Guerra Civil para intentar
contar la historia de una familia española
del siglo XX. |